22/6/11

Algo sobre el dibujo


Con motivo de la exposición Avistamiento de Jesús Miranda, proponemos un acercamiento a la concepción del dibujo como arte, independientemente de las diversas funciones que el dibujo cumple para las actividades humanas.


Sabemos que a lo largo de la historia el dibujo ha sido una herramienta fundamental para el conocimiento de la naturaleza, pero ¿cuál es la naturaleza propia del dibujo? ¿Cuáles son sus orígenes como una práctica específica? y ¿de qué manera ocurrió la consolidación del dibujo como una actividad artística?

Indudablemente, el dibujo posee una naturaleza lingüística ligada a la invención de los sistemas de escritura. Los dibujos encontrados en las cavernas del período paleolítico superior son las manifestaciones más antiguas que conocemos de la capacidad humana para comunicar y registrar realidades visibles o mentales mediante la imagen.

 Sin embargo, la escritura se integró en un sistema de económico de signos limitados que mediante su combinación permiten comunicar y designar cualquier realidad visible o no, concreta o abstracta, mientras que el dibujo se ha logrado conformar a través de la historia como una práctica autónoma e independiente de otras prácticas artísticas.

No bstante, ante la pregunta ¿Porqué y para qué dibuja el ser humano?, planteada en la sociedad contemporánea nos encontramos frente a diversas funciones del dibujo ligadas a actividades específicas tales como la arquitectura, en las que el dibujo se encuentra subordinado a fines prácticos de planeación o bien actividades como la ilustración, en la que se encuentra subordinado a un texto.

Debemos entonces indagar en la formación de la práctica del dibujo como una actividad especializada dentro de la esfera del arte.

Es a partir del Quattrocento, donde pueden ubicarse los principios de autonomización del dibujo, aún cuando es preciso aclarar que en esta misma época, el dibujo era considerado como la matriz de las artes de la pintura, la escultura y la arquitectura, precisamente por ser el medio ideal que pone en evidencia el proceso creativo de una obra, abarcando la noción de dibujo como planeación, boceto o bosquejo e incluso como representación del concepto estructural de una obra.
  
Dicho proceso de autonomización se vio fundamentado por el reconocimiento, entre los siglos XIV y XVI, del dibujo como una actividad esencialmente intelectual que requiere de aprendizaje, razón por la que en esta época fueran publicados tratados de dibujo realizados por los propios artistas (como Leonardo da Vinci) así como libros de modelos y compilaciones con imágenes de referencia para ser utilizadas y adaptadas por otros artistas. De la misma manera, el descubrimiento de las reglas de perspectiva y proporción en la figura humana, contribuyeron a concebir, desde esa época, el dibujo como un medio de exploración y de conocimiento de nuestro entorno.

Sin embargo , el dibujo como práctica artística contemporánea ha corrido paralelo  a las corrientes y tendencias del arte que han inaugurado un nuevo tipo de relación del dibujo con cuestionamientos que el arte contemporáneo ha abordado desde la década de 1960 con la llamada desmaterialización del arte,  tales como el carácter procesual es decir, la obra como resultado de una acción o proceso, la liberación del soporte material,  la noción de lo efímero, la reproducción tecnológica y la libre circulación de imágenes , que se han convertido en una condición básica  para el trabajo de los artistas.

Willem de Kooning, 1963

David Hockney

Walter de María. Mile long drawing, 1968
                                                                                                                                                       
Uno de los mejores ejemplos que podemos citar es la obra del artista del land art, Walter de Maria, realizada en 1968 y titulada Mile long drawing.                                                          
Esta obra consiste efectivamente, en una línea de una milla dibujada sobre el paisaje del desierto de Mojave en California, lo que entre otras cosas, retoma la acción directa como uno de los principios fundamentales del dibujo, así como el resultado de la relación casi inmediata que el dibujo tiene en relación a una idea y su ejecución.