7/9/12

Tlazolli (rudimentos de arqueología urbana)
Inauguración 21 de septiembre, 18 h. 



 
Trance temático
César Cortés


Todo proceso genera sobrantes. Y, en las orillas de nuestra cultura, existen espacios que funcionan como conglomeraciones en las que se señala el exceso eliminado en la construcción de las cosas y, por lo tanto, de la normatividad. Lo que se ha eliminado, ya sea porque parece inservible o porque no se considera primordial, es entonces extra perimetral, pues su exclusión ha tenido como fin que el modelo pueda convertirse en una forma individualizada en busca de una supuesta integridad. Por ello el sobrante del objeto nombrado representa el indicador de su negación, pues éste se erige como el dominio de una integridad significante en el espacio y aquel como el caos del que fue extraído. Sin embargo lo que ha sobrado, lo que no es, aunque haya sido parte integrante de su origen, posee su propia pujanza; en un contexto en el que el residuo es negado, éste no desaparece, sino que puede caminar en sentido inverso a la cultura que lo generó.

                Así también, en los diversos circuitos informales de compra-venta conformados en las ciudades, se anteponen reapropiaciones desreguladas de los circuitos comerciales convencionales. Si bien el mercado puede ser concebido como la unidad general de todo producto de intercambio en la sociedad capitalista, existen dispositivos de reordenamiento en las zonas que no están del todo controladas por la operación económica, que hacen que los valores de uso de distintos objetos sean dislocados y desviados hacia propósitos diversos. En esa desregulación de orden simbólico, los productos ofertados en el comercio informal poseen un carácter especial que los diferencia de los productos pertenecientes a los procesos formales de circulación. Si bien se trata de fenómenos que han ocurrido desde siempre en la distribución en las grandes ciudades, es con la incidencia comercial en todos los ámbitos de la cultura en el capitalismo inmaterial, que estos sistemas se ha potenciado y pervivido de manera cada vez más autosuficiente. No sólo se trata de la manufactura de ciertos productos generados en la reproducción del modelo original –la llamada piratería– que reconstruyen, y a la vez deforman el modelo hegemónico, sino de fenómenos como el trueque, el intercambio de servicios o las producciones autónomas y de circulación limitada. Todos ellos presentan alternativas a la banalización de la existencia que implica una concepción pasiva de los “consumidores”. Por el contrario desde la fabricación de productos a partir del desperdicio o de los sobrantes de la cultura, se actúa sobre los objetos o procesos culturales-comerciales, para deconstruirlos y reprocesarlos según necesidades locales de consumo. 

                Son posibles entonces otras maneras de asumir el problema de los restos. Tlazolli en náhuatl quiere decir, desecho, residuo, basura. En el panteón mexica Tlazolteotl era una deidad que procesaba la materia; justo lo que se desechaba era también lo que renovaba la vida en una reciprocidad basada en la noción de opuestos que se auto regulan. Se trata también de una deidad relacionada con el placer carnal. Si se prescinde de las posibles interpretaciones de moralidad judeocristiana, las distintas interpretaciones se unen de manera cíclica. En algunas imágenes relacionadas con ella se muestra a una mujer pariendo y en otras a una mujer que defeca. A partir de ello se puede pensar en un ciclo de renovación que, por el contrario de las concepciones de culturas que aspiran al perfeccionamiento de las formas por medio de una clasificación unilateral y definitiva, permite la mezcla multipolar de las ideas. El desecho del cuerpo da paso a la renovación, misma que implica la concepción por medio del sexo. Y de igual manera, por este medio, lo que se elimina, se incluye y reconstituye en la forma nueva como un abono que fertiliza un proceso donde la putrefacción genera las condiciones para que resurja la vida.

                En el exceso de un consumo que se ocupa de una sensibilidad exacerbada, los restos parecen ser dañinos. Sin embargo llevan la información sobre el lugar de donde fueron extraídos. Una información que no es posible encontrar en otro lado. El proyecto entonces está avocado de la perversión (que quiere decir el reverso de la versión) de objetos que ya son residuos de la producción alterna. Jugar en el circuito de producción siniestra (imágenes de violencia, videos porno pirata, drogas, representaciones). Se trata de recopilarlos, escanearlos en 3d, rehacerlos digitalmente para luego generar materialmente algunos de ellos y regresarlos a la circulación. Algo así como continuar el ciclo de disminución, degradación del objeto que lo convierta en nuevo producto. La idea es ponerlo en circulación en las calles, así como por medio de carteles y diagramas.

 



César Cortés Vega mantiene una febril actividad en diversos campos que podrìamos sintetizar dentro de la plástica, las letras y los llamados hìbridos, en los que la idea y la tecnologìa construyen la nueva comunicaciò y cultura. 

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